Ubicada en la prestigiosa urbanización cerrada de Altea Hills, esta villa tradicional de 301 m² combina una excepcional privacidad con amplias vistas al Mediterráneo y a la bahía de Altea. Situada al final de una tranquila calle sin salida y sobre una parcela de 838 m² orientada al sur, la propiedad no está expuesta al tráfico de paso ni a vecinos con vistas directas, ofreciendo un entorno residencial especialmente tranquilo.
La distribución de la vivienda ha sido concebida para combinar cómodamente la vida familiar con la privacidad de los invitados. Los cuatro dormitorios disponen de su propio cuarto de baño en suite, mientras que la suite principal cuenta con vestidor, vistas al mar y una sala de estar independiente comunicada con el dormitorio. En el exterior, una piscina privada se complementa con amplias terrazas, una zona cubierta para disfrutar de comidas de verano y un espacio de barbacoa junto a la piscina con barra, todo orientado hacia las panorámicas del litoral.
Villa tradicional de 301 m² sobre una parcela de 838 m² orientada al sur
Piscina privada con terraza y vistas al mar
Cuatro dormitorios, cuatro baños en suite y aseo de invitados
Suite principal con vestidor, baño en suite y sala de estar contigua
Situada al final de una calle sin salida, con un alto grado de privacidad
Amplia zona de salón, comedor y cocina de concepto abierto con vistas panorámicas
Porche cubierto con comedor de verano y zona de estar a la sombra
Zona de barbacoa junto a la piscina con barra
Seguridad las 24 horas y acceso controlado en Altea Hills
Aparcamiento privado para dos vehículos
La villa se distribuye en dos plantas. La planta principal dispone de un amplio espacio de concepto abierto que integra el salón, el comedor y la cocina, con grandes ventanales que enmarcan las vistas al Mediterráneo y acceso directo a la terraza. El dormitorio principal se encuentra en su propia zona independiente e incluye baño en suite, vestidor y una sala de estar contigua.
La planta inferior alberga tres dormitorios adicionales, todos ellos con baño en suite. Uno de estos dormitorios está separado de los otros dos, proporcionando un mayor grado de independencia para familiares o invitados. Un aseo de invitados, un lavadero y un trastero completan las zonas prácticas de la vivienda.
La posición elevada y orientada al sur es una de las características que mejor definen esta propiedad. Desde las principales estancias y dormitorios, las vistas se extienden sobre la bahía de Altea hacia el Mediterráneo, mientras que la ubicación al final de una calle sin salida proporciona un entorno especialmente privado y tranquilo.
En el interior, la zona principal de estar presenta una distribución abierta y funcional, reuniendo el salón, el comedor y la cocina en un único espacio generoso. Los altos ventanales permiten disfrutar de las vistas al mar desde el interior, mientras que la terraza contigua ofrece espacio para comer y relajarse al aire libre.
El dormitorio principal constituye un refugio privado dentro de la planta principal. Además de las vistas al mar, dispone de vestidor, baño en suite y una sala de estar contigua que también podría utilizarse como salón privado o despacho.
En la planta inferior se encuentran otros tres dormitorios con baño en suite. La separación de uno de ellos respecto a los otros dos resulta especialmente práctica para alojar invitados, proporcionando mayor independencia dentro de la distribución general de la vivienda.
Las zonas exteriores están igualmente diseñadas para disfrutar de la vida al aire libre. La piscina está rodeada por una terraza privada con espacio para tumbonas, mientras que el porche cubierto incorpora zonas para comer durante los meses de verano y sentarse a la sombra. Junto a la piscina, la zona de barbacoa con barra ofrece un espacio adecuado para recibir invitados y disfrutar del exterior durante los meses más cálidos. El jardín ha sido diseñado para facilitar su mantenimiento y la propiedad dispone de aparcamiento privado para dos vehículos.
La villa se encuentra en excelente estado de conservación y dispone de calefacción central, aire acondicionado de calidad, armarios empotrados y amplios espacios de almacenamiento, además de un lavadero y un trastero independientes.
Altea Hills es una consolidada urbanización residencial situada en las estribaciones de la Sierra de Bernia, dentro del municipio de Altea. La comunidad dispone de acceso controlado y seguridad privada las 24 horas, mientras que su posición elevada ofrece conocidas vistas panorámicas sobre el Mediterráneo y la bahía de Altea.
El Club de Golf Don Cayo se encuentra aproximadamente a 3 km, mientras que Marina Greenwich, anteriormente conocida como Puerto deportivo Luis Campomanes, está a unos 2 km de la urbanización y cuenta con restaurantes y bares frente al mar. El casco antiguo de Altea, Altea la Vella y una amplia selección de comercios, colegios y servicios médicos se encuentran a unos diez minutos en coche.
La N-332 es fácilmente accesible desde la entrada de Altea Hills, mientras que la autopista AP-7 se encuentra disponible a través de la salida 64. El aeropuerto de Alicante-Elche está aproximadamente a 57 km, mientras que el aeropuerto de Valencia se encuentra a unos 140 km. Altea también cuenta con conexiones de autobús interurbano y con el servicio de tranvía TRAM, conocido como el Trenet de la Marina, que conecta Altea con destinos como Benidorm y Alicante.
Con un precio de 1.470.000 €, esta villa de cuatro dormitorios en venta en Altea Hills ofrece una combinación de amplias vistas al mar, generosas zonas exteriores, seguridad y privacidad dentro de una de las urbanizaciones residenciales consolidadas de Altea.
Nuestro equipo estará encantado de facilitarle más información sobre esta propiedad en venta en Altea y organizar una visita privada. Si está buscando una villa en venta en Altea Hills o desea conocer mejor las oportunidades inmobiliarias en la Costa Blanca, no dude en ponerse en contacto con nosotros.
En Altea, el Mediterráneo entra en tu rutina con una naturalidad sorprendente. Un paseo al atardecer junto al agua, una mesa en la terraza y ese silencio amable que buscan tantos europeos cuando piensan en una segunda residencia.
Lo vemos a menudo cuando acompañamos visitas, lo que conquista no es un único punto, sino el equilibrio entre mar, cultura y servicios diarios. Si estás valorando pasar largas temporadas o empezar una nueva etapa, aquí es fácil imaginar un día a día sencillo y luminoso.
Altea se asienta en la Marina Baixa, entre la costa y las montañas que dibujan la Sierra de Bernia. Esa posición hace que puedas moverte con comodidad hacia otras localidades de la Costa Blanca Norte sin renunciar a la calma de este municipio.
Quienes llevamos años recorriendo sus barrios sabemos que la conectividad importa, sobre todo cuando vienen familiares o cuando necesitas gestiones. Aquí mandan dos ejes, la AP-7 y la N-332, y desde ellos se accede a la zona del puerto y a las áreas residenciales.
Lo práctico marca la diferencia al vivir por temporadas largas. Entre el centro, la costa y las urbanizaciones cercanas, el día a día se resuelve sin depender del coche para todo.
Esa mezcla de accesibilidad y entorno cuidado se nota desde el primer día. Para muchos compradores internacionales, significa poder venir cuando apetece y mantener la vivienda sin complicaciones logísticas.
En Altea la mañana suele empezar con luz y con planes sencillos, un café mirando al mar o una caminata por el paseo. El clima mediterráneo favorece una vida activa sin prisas, con ropa ligera muchos meses y la sensación de estar siempre al aire libre.
Las playas son, en gran parte, de canto rodado, y eso crea rincones más tranquilos y agua transparente. En la Playa de la Roda es fácil bajar a diario, mientras que en Cap Negret y en las pequeñas calas cercanas encuentras ese punto de intimidad perfecto para leer o nadar.
Cuando apetece cambiar de escenario, el Casco Antiguo te recibe con calles empedradas y miradores. Subir hasta la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo es casi un ritual, y alrededor hay terrazas y restaurantes donde la cocina local se mezcla con acentos europeos.
Las tradiciones siguen vivas y se notan en los días de fiesta, con música, calles llenas y actos que reúnen a vecinos y residentes de fuera. Incluso si vienes fuera de temporada, ese orgullo por lo propio se siente en el mercado, en las peñas y en celebraciones como el Castell de l’Olla.
Comprar una casa en Altea suele ser una decisión pensada para el largo plazo, no para una escapada puntual. Quien busca estabilidad valora la posibilidad de cerrar la casa y volver meses después, o de pasar aquí el invierno con una rutina cómoda y servicios a mano.
El mercado combina apartamentos cerca del mar con viviendas en ladera y casas tradicionales, y cada opción encaja con una forma distinta de vivir. Nuestro equipo analiza detalles que a veces se pasan por alto, como orientación, accesos, ruido en verano o normas comunitarias en edificios con piscina.
Para orientarte, estas son las tipologías que más suelen interesar a compradores europeos que priorizan tranquilidad y mantenimiento sencillo.
Cuando eliges una vivienda en Altea, lo más importante es que el proceso sea tan tranquilo como la vida que imaginas. En Tabaira Real Estate trabajamos desde 2005 en la Costa Blanca Norte y hemos acompañado a muchas familias internacionales a comprar con información clara y decisiones bien tomadas.
Nos movemos contigo por cada zona, revisando documentación, explicando la normativa local y coordinando especialistas cuando hace falta, desde abogados hasta técnicos. Y como atendemos en varios idiomas, las dudas se resuelven sin malentendidos, algo clave si vienes desde Reino Unido, Alemania, Francia o Países Bajos.
En nuestra web encontrarás una selección cuidada de propiedades en venta en esta zona, desde apartamentos listos para cerrar y viajar, hasta villas con jardín para recibir a hijos y nietos. Si quieres comparar ubicaciones con calma, esta guía de zonas inmobiliarias de la Costa Blanca Norte ayuda a entender matices de cada entorno.
Buscamos que compres con criterio y que, una vez tengas las llaves, la casa encaje con tu ritmo. Y que la inversión tenga sentido, con mantenimiento asumible y un barrio donde te sientas parte.